BENDICION DE NUEVOS FAROLES PARA LA COFRADIA DE LA EUCARISTIA

 

 

Los faroles, que el pasado sábado se presentaron representan con todo detalle la cúpula de la capilla del Santo Cristo de la Catedral de la Seo dónde se realizó la bendición de los mismos.
La capilla se encuentra en el lado sur del trascoro. Sus seis columnas salomónicas, de marmol negro de Calatorao, sostienen una cúpula oval muy decorada, rematada por la imagen del Cristo Resucitado y seis ángeles que llevan instrumentos de la pasión.
Bajo esta baldaquino se cobija un magnífico Calvario con Cristo muerto, teniendo a su derecha la Virgen María y a su izquierda San Juan Evangelista.
Las tres imágenes están talladas en madera policromada, habiendo sido talladas por Arnau de Bruselas, a finales del siglo XVI y policromadas en 1560 por Juan Ramírez, según proyecto de Jerónimo Cósida. Esta Capilla es una de las más interesantes del templo, especialmente por su gran devoción popular. (fuente: web del cabildo de
Zaragoza)




Durante la eucaristía se leyó una monición, a la vez que se acercaban los faroles para ser bendecidos.


Señor:
En esta tarde de sábado, los hermanos de la Cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía nos hemos querido acercar a tu altar, para ofrecerte estos faroles que vamos a sacar en procesión a las calles de Zaragoza esta Semana Santa por primera vez.

Con ellos, queremos llevar a las calles tu luz. La Luz de tu mensaje, plasmado iconográficamente en este baldaquino y que hemos reproducido en estos faroles.

El mensaje de que Cristo murió por todos en la Cruz. Mensaje plasmado en los elementos de muerte que coronan estos faroles: cruz, lanza, espinas, azotes,...

Pero el mensaje sigue, afortunadamente, no todo termina ahí. Tenemos que seguir viendo el farol, que asciende y termina coronado por la imagen de Cristo Resucitado. Precisamente la advocación a la que está dedicada esta iglesia Catedral.

Ese mensaje es el que queremos sacar a las calles. Y recordar, especialmente en esta Semana Santa, para que no se olvide, para que este muy presente en todos: no terminamos en la muerte. No terminamos en la cruz. Debemos seguir ascendiendo hasta llegar a la figura de Cristo resucitado, nuestro Salvador